30.1.12

Desilusión de las Diez en Punto

por Wallace Stevens

Las casas son embrujadas
por largos vestidos blancos.
Ni uno es verde,
o violeta con anillos verdes,
o verde con anillos dorados,
o dorado con anillos azules.
Ni uno de ellos es extraño,
con calcetas de listón
y cinturones de cuentas.
La gente no va
a soñar con mandriles o caracolas.
Sólo, aquí y allá, un viejo marinero,
borracho y dormido en sus botas,
caza tigres
en clima rojo.


28.1.12

Milímetros: Tercera Entrega


Clarividencia

Trató de asomarse hacia el futuro, y cayó por un barranco.

Percepción (Un Mar de Rostros)

Pensé que yo era diferente. Luego abrí los ojos.

El Ave y el Invierno

Cada año, él quisiera acariciarla con sus manos blancas; arrullarla entre sus nevados brazos hasta que un dulce letargo la invadiera y tranquilizara. Sin embargo, se sabe asesino.
—¡Huye! —le grita, con lágrimas en sus ojos de ventisca.

Relojes

Los relojes se detuvieron a las 2:30 AM y ese día no amaneció.

En el Reino de la Línea Recta

Las glorietas son cuadradas, las montañas inescalables, y los suicidios por navaja infalibles.

Caramelo

Es inútil, dijo, escupiendo el décimo caramelo. El gusto acre del pasado no se iba.

Documentos II

—Lo siento, señor, el dinero es suficiente pero no puedo darle el boleto.
No supo cómo explicar la razón. Y es que, ¿cómo le dices a alguien que, según todos los registros, era sólo un fantasma?

Espejo

Se sentó, con 500 hojas de papel, y se escribió a sí mismo. Con todos los defectos, virtudes; arrugas y  cicatrices. No olvido nada.
Entonces marchó al espejo y comprendió que quién le miraba desde allí no era él, sino una imagen. Él estaba en otro reino, muy lejano. Un reino de tiempo, de ideas, y de palabras.

Arbusto

Inmóviles como el mundo los había hecho, pasaban los días imaginando. Podríamos tener formas tan prodigiosas, decían. Podríamos ser estrellas o castillos —o incluso tal vez un ave, y así surcaríamos el cielo.
Pero vivían encerrados en un bosque oscuro; nadie cuidaba sus ramas.

Invisibilidad

Decir siempre que sí es como vivir dentro de un cristal. Simplemente eres un reflejo, y poco a poco se te acaba el aire.

Memoria

Le tomó dos años sin hablar para convencer a su familia de que en verdad había olvidado cómo.

Engaño

Le otorgaron las llaves del reino; y lo encerraron afuera con tranca.

Un Naturalista
                                                                                          
Hay mil cuerpos enterrados en el campo, y sólo del tuyo brotan lirios.

Milímetros III

En el desierto de pronto surgió un oasis. Quizá la dicha sea enorme, decía, pero eso no significa que será eterna.

21.1.12

Milímetros: Segunda Entrega


Paranoico

Por la noche temía ver el cielo. Cada estrella era una mirilla por la que se colaba un intruso, riendo.

Protección

Envolvió su inocencia en papel aluminio, pero la dejó demasiado tiempo en el horno.

Jugarreta

—No sé muy bien si yo odio al alfabeto, o si es el alfabeto el que me odia a m—hh#qjge*dp.

Desperdicio

Después de setenta años, la carrera terminó cuando uno de los competidores cayó al suelo y yació muerto. Sólo entonces vieron que habían olvidado marcar una meta.

Persianas III

Volteó a ver la cama con recelo. ¿Dónde se esconderá la araña?
No quiso ir a dormir esa noche.

Astronautas

¿Acaso los niños que quieren ser astronautas ya se dieron cuenta de que algo no va muy bien en la Tierra?

Veterano

Regresó de la guerra con medallas y presentes. El pueblo estaba en llamas.

Bosque

Tantos seres. Tantos brazos, siempre extendiéndose hacia arriba. Muriendo y renaciendo. Multiplicándose y ramificando. Desesperados y deseosos. Más alto, más alto, más alto.
Hay un solo cielo, que nunca alcanzan.

Preferencias

Había una chica con el cabello largo, perfecto y ondulado; y las uñas esmaltadas más brillantes que el cuarzo. Yo no la observaba a ella.

Patriotismo

—Me encanta tu huerto, es inmenso. ¿Podría tomar un tomate?
—No.

Hogar II

Se levantó de la hierba y encontró a su casa junto al río, a unas leguas de distancia. Caminó dentro, como si nada, y le pidió el desayuno. La casa, ya sin fuerzas para huir de nuevo, calló y olvidó poco a poco.

Documentos

Nadie se explicó cómo había desaparecido. Dentro de su apartamento sólo yacían las cenizas de tres actas de nacimiento.

Por Ti

—Por ti, regresaría el tiempo —le dijo, cien años antes.

Milímetros II

El suelo por donde iba se transformó lentamente en un desierto. Quizá no haya nadie aquí, decía, pero eso no significa que esté solo.


16.1.12

Cuervos

por Shearwater
Texto Original: Rooks
Canción

Cuando los cuervos yacían en montones
al lado del camino;
se estrellaban en las antenas,
se enredaban en los tendederos.
Y, reunidos en un campo,
fueron quemados en una pira emplumada,
con sus ojos fríos y negros.

Cuando las golondrinas cayeron de los tejados,
y las gaviotas de los postes,
los estorninos, por millones,
se alimentaron del suelo donde yacían.
Y los paramédicos dijeron:
“no hay a donde huir por tu vida”,
y nos quedamos adentro,
y dormiremos hasta que el mundo del hombre
esté paralizado.

Oh, el halconero se despierta
al sonido de campanas.
Sobrevolando, y rumbo al sur,
ellos dejan su vida.
Y cada jaula vacía repica en su corazón
cual campana,
bajo estas estrellas frías;
en esta trémula luz.
Y profiere:
“Amen, que su reino venga esta noche,
y éste sueño se realice”.