( Trato de enarbolarlos,
tratarlos con cuidado,
pero no hay caso,
mis versos siem
pre se
r o m p e n .
Hoy, los ventanales
no dicen nada,
no hablan de amor ni de odio
ni de la tranquilidad dulce
de un bosque húmedo.
Sólo son vidrio
vacío, transparente,
de colores fantasiosos
que sólo transmiten mentira
y cosas temporales
que se evaporan ante la vista.
Sólo son cosas
tan frías, tan distantes,
tan inútiles
que casi parecen mis ojos
cuando fallo. )
Tengo miedo. Siempre que hay un día tan
lluvioso y tan gris, no veo la forma de que pueda amanecer de nuevo. Lo sé, es
ilógico, ¿pero qué quieren? Uno es apocalíptico. No he leído, ni escrito ni casi
hablado hoy. Mi ventana me deprime tanto que corrí la persiana desde las 12 del
día. Espero que haya sol mañana, como dice la cancioncilla esa. Y espero no
volver a tirarlo de su pedestal. Tal parece que en cuanto abro la boca sólo
suelto dagas hacia todas direcciones. Y es extraño, porque no me considero una
mala persona. Quizá ese es el problema. Si me considerara tal, al menos sabría
a qué atenerme y tendría más cuidado. Pero no, en mi fuero interno siempre creo
ser más bien bueno, y eso me hace actuar con una ingenuidad terrible. Hay veces
en que hablo con las palabras correctas y expreso esa “bondad”, por pequeña que
sea, de forma coherente; hasta dulce. Pero eso no importa, porque a los cinco
minutos he vuelto a acuchillar algo con una daga.
No sé qué hacer con la escuela. Estoy
harto de ser promedio. No quiero arañar lo que pueda de los libros y sacar 8
toda la maldita vida. Sé que soy mejor que eso. Pero lo que se pide no es lo
que puedo dar. Te va desgastando; que te regresen papeles en los que pusiste
esfuerzo —si bien en cantidades distintas— siempre con un “demasiado críptico”,
un “necesitas más citas” o un “no entiendo el punto al que quieres llegar.” Te
va desgastando que personitas cuya inteligencia es tan normal que podrías
volarles los sesos sólo con verlos fijamente consigan la misma calificación que
tú; o que personas cuya redacción asemeja a un hámster pataleando en un teclado
logren mejores notas porque “el trabajo está bien justificado” (lo cual
significa, claro, 3 cuartillas enteras de citas). El primer cuento que puse en
este sitio, En Glacial Murmullo, está escrito en un cuaderno, y toma
aproximadamente 5 cuartillas. Pueden leerlo, pero si no quieren, se los resumo.
Río, río, río, cascada. No sé si alguien que escribe algo así —aunque he
cambiado bastante desde entonces— pueda ser eficiente como analista/ensayista.
Pensé que sí, pensé que lo había hecho bien, pero aparentemente soy sólo uno
del montón.
Bueno, no tengo nada más que decir. Si
alguien ve al sol, díganle que se aparezca de una vez, porque no es gracioso.
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