29.7.12

Poema de amor onírico y desmoronado


En mis sueños sueles ir volando
bajo estrellas, sobre prados,
sueles ir iluminando cuevas
con un roce de tus rayos,
hay veces en que te escondes
tras los robles —sólo a veces.
Mas en otras ocasiones surcas,
redibujas, mis placeres.
En mis sueños sueles ser la nada
que yo amo, coloreada
de ribetes como un arcoíris,
tan eterna como uno,
indefinible y densa pero etérea,
nunca piel, sólo dulzura.
En mis sueños eres tierra blanca,
de esa que hay sólo en mis sueños,
y eres tierra y azadón a un tiempo
y las semillas traen tu esencia,
de esa esencia hipnotizante y pura
que no es Tierra, sino Luna.
En tus sueños suelo ser la isla
en que descansas, tan exhausta
de nadar sin balsa, de ese mar
que te desangra, suelo ser la roca
inmóvil, santa,
a pesar de mis pecados.
Y esos sueños suelen complacerme
más profundo que los míos,
son la miel de que me nutro y vivo
en este mundo, y este frío.
En tus sueños crees que soy la costa
inamovible, tersa y lisa,
un oasis entre la ceniza,
un bastión que paraliza
el tiempo, lo desliza
hacia el balcón y empuja,
y sólo quedan vivas nuestras vidas,
sólo enteras cuando siempre juntas,
como nunca y como desde siempre.
Y yo nunca he sido costa blanda,
más bien bulto de guijarros, dagas
falsas que en la piel se ensañan.
Mas de mí no sospechas, ya es ganancia,
quizá el estar contigo me haga serlo.
Si quieres que lo sea seré la isla,
y nunca volaré cual falsa aurora.
Y mientras sigas por mí despertando
yo seguiré por ti, mi soñadora.

28.7.12

Dedicatoria

por Czeslaw Milosz
Texto original: Dedication

Tú, a quién salvar no pude,
escúchame.
Trata de comprender mi discurso simple, pues me avergonzaría usar otro.
Juro que no hay hechizo en mis palabras.
Te hablo con silencio, como una nube o un árbol.

Lo que me hizo más fuerte, para ti fue letal.
Confundiste el final de una epoca con el principio de otra,
inspiración de odio con belleza lírica,
fuerza ciega con forma lograda.

Aquí está el valle de los ríos Polacos secos. Y un puente inmenso
que se pierde en niebla blanca. Aquí una ciudad rota,
y el viento avienta gritos de gaviotas en tu tumba
mientras te hablo.

¿Qué es la poesía que no salva
naciones o gente?
Una trama con mentiras oficiales,
la canción de borrachos quienes serán degollados en un momento,
lecturas para niñas colegialas.
Que quería buena poesía sin saberlo,
que descubrí, tarde, su meta sanadora:
en esto y sólo esto hallo consuelo.

Solían vaciar mijo sobre las tumbas, o semillas de amapola
para alimentar a muertos que vendrían en disfraz de ave.
Aquí dejo este libro para ti, que un día viviste,
para que nunca más nos encontremos.

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Debo admitir que no he comprendido del todo las figuras de este poema, pero he leído un testimonio de un chico que conoció al autor, declarando que solía sonreír enigmáticamente, en silencio, cuando le preguntaban por el significado de su poesía. No creo, por ello, que Milosz desee ser comprendido por completo. Pienso, más bien, que busca el efecto de un poema desolador en su ambigüedad, tal como el puente entre la niebla que describe en la tercera stanza. Sin embargo, la idea general del texto es clara: el poeta es un ente salvador falible, si no es que fallido del todo. Hay numerosas voces a favor y en contra de tal postura; hay quienes declaran que la poesía es un faro para la humanidad y quienes la reducen a estética o discurso sin capacidad de efecto tangible en el mundo. Milosz parece tomar el primer bando, comparando la poesía que no tiene la salvación humana en mente con canciones sin sentido; páginas vacías, sólo disfrutables para los ingenuos. Sin embargo, no toma el camino cursi, sino que expresa el vacío existente de saber que, por más poderosos y esparcidos que sean nuestros versos, no lograremos salvar a todos. En ocasiones sólo quedará el frío de la niebla blanca, el vacío de los ríos secos y el silencio de las tumbas o las nubes.

21.7.12

Ventanales Num. 4


El árbol soportando al nido es negro,
tanto cómo el petróleo o el volcán,
o al menos lo parece desde adentro:
las ramas donde vienen a morar.

La madre quién protege no está ahora,
en casa sólo yace el gran cantor,
el crío, cuya juventud inquieta
da a su alma algunas gotas de valor.

Sube una rama y luego sube otra,
cada una con más brío y más vigor,
sabiendo que se escapa de la sombra.

Sabe que el primer vuelo no es bemol,
es su deber, tan duro como sea,
saltar desde las ramas hacia el sol.

11.7.12

Tres Horas


Bueno, eso es un decir. Pueden ser tres horas o pueden ser menos, dependiendo de las distracciones. ¿Qué distracciones? Las de siempre, las redes sociales, la música, los eternos etcéteras de la vida adolescente contemporánea. Eso es descontando los pequeños segundos de tensión en que corrigo corrijo un error ortográfico o de estilo. Me gustaría tener el manual de todas las reglas tatuado en las neuronas, pero no, sólo tengo una versión intermedia para defenderme. Eso y un mouse defectuoso, que a veces no selecciona el texto que quiero y en otras lo convierte en mayúscula sin mi albedrío. Ahí está; ya van dos veces que me sorprendo tomando el mouse para ir a checar Facebook. ¿Qué diablos está mal en el mundo? ¿Qué está mal conmigo? Todos se fueron a dormir —casi— y yo todavía tengo la inquietud, el prurito, no, la osadía de poner mi vista allí cuando debería ver hacia adentro. Ver hacia adentro, para poder excavar alguna historia que lleve cargando sin saberlo. Veamos, ¿qué hay para escribir hoy?

Esperen, tengo que poner sangría y márgenes en el documento. Si no lo hago los párrafos serán un desastre, uno verdadero. Una revoltura imperdonable como la que un tsunami causa sobre los hogares de paja asiáticos. Nunca podría diferenciarlos unos de otros, leer se me haría complicado, la entonación se me iría volando, rebelde, hacía páramos indebidos, y el texto perdería su virtud. Bueno, hecho está, a lo siguiente. Times new roman me parece bien por ahora, supongo. No sé, por un lado es muy elegante, pero por el otro… todo mundo escribe en ella. Pero ya he tratado de adaptarme a otra letra y simplemente no funciona, la sensación es artificial y pretenciosa. Verdana es demasiado tosca, Courier demasiado [niño rico que escribe en Starbucks]osa e Impact simplemente ridícula. Además, ya me hacen usar Arial para los trabajos de la escuela. Que fastidio, ahora hasta la tipografía me sabe a ensayos mal investigados. Quizá podría buscar otra; una que nunca haya usado. Ok, intentemos con el título.


La carroza del océano
Eso es estúpido, ¿cómo esperan que alguien vea eso? Parece la línea de un electrocardiograma, con un demonio.

La carroza del océano
No del todo mal, pero juraría que había mayúsculas en algún sitio.

La carroza del océano
Dime que estás bromeando, Dios. Dímelo. ¿No? Está bien, no lo esperaba, nunca respondes mis preguntas de todos modos. Pero hay límites, ¿sabes? Y los estás cruzando.

Agh…

No, Times está mucho mejor. Suave, sobria, segura y sa—maldita sea, el perro se despertó. No es posible que me haya escuchado, sólo me moví en la silla un poco. Hace una semana traje visitas y nunca se dio cuenta hasta que estuvieron en sus narices. Es absurdo, el universo no debería darle la capacidad de soñar a seres que no pueden soportarla. Yo nunca me he despertado a media noche gritando. Tengo dignidad. Bueno, al menos la aparento muy bien, o eso me han dicho.