8.1.13

Milímetros: Novena entrega


Retorno

P. llegó al bar y pidió el whisky doble, igual que los últimos 30 años. Todos huyeron ante la vista de su cadáver andante, excepto el cantinero. Él sabía que P. era terco como una mula.

Computadora nueva

Incluye Word Office 10 Starter. [No incluye las palabras, el deseo, la paciencia…]

—Espera…

…¿no vas a decir por qué no hubo microcuentos 4 meses?
—Cuando tu madre llega del supermercado, ¿le reclamas o le aceptas la comida?
—…

Arqueología II

La grabación del museo decía, en idioma Uk-nan: ‘Se cree que los júmanos proclamaban a varios héroes regionales, entre los que destaca, por la abundancia de retratos idénticos encontrada, la del caudillo norteño One Dollar…’

Origen literario

—¡Nikolai! ¡Si sigues oliendo los guisos te voy a arrancar la nariz, y la voy a aventar tan lejos que pensará que puede vivir sin ti!
Y Nikolai se quedó pensando…

Descuidados

Dios nos creó con dedicación y amor. Nos levantó de la materia y nos corrigió cuando lo merecimos. Luego pasó el concurso de ciencias en su escuela, y nos aventó al fondo del armario.

Atención

Un día, mi oso de peluche se marchó de casa. Dijo que no era como los demás y azotó la puerta. A veces lo veo hurgando basureros y fumando con una pandilla de mapaches, y me pregunto qué hice mal. Regreso a casa y juego con mi Xbox.

Persianas IX

En ocasiones el rey araña decidía dar un paseo por el río en su bote de remos. Él sentía entonces una pequeña comezón en el brazo, sin sospechar.

Fidelidad

Dejé la puerta abierta un segundo, por error. Ella no estaba más, mis padres escaparon, mis ideas implotaron sobre la mesa de la cocina y mi jardín devino en lágrimas. El perro seguía allí.

Taller

Reprobó la materia. Su ensayo final era perfecto, conciso, detallado, profundo, maduro. Desgraciadamente era un cuento.

Guijarros

Esparcidos en la carretera, todos se conocen entre sí. Viven codo a codo, y con cada carro se reacomodan. Uno dice venir del cráneo de un toro, y otro haber rodado de un volcán, y en ese decir se les pasa el día. Inertes, recuerdan lo que fueron hace mucho, a pesar de que ya todos oyeron las historias de todos, porque todos se conocen entre sí, esparcidos en la carretera.


Cuento

La gallina cruzó el camino.[1]
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 [1] Escrito por el influyente cuentista checo Stanislav Plakúzh en 1911, y por primera vez traducido al español, el Cuento es una desgarradora y figurativa narración basada en la inquietud colectiva propia de un pueblo al borde de la Primera Guerra Mundial —un pueblo que busca escapar, sin importar a dónde, en busca de una humanidad pacífica.


Cabellos

Su mejor amigo había muerto, y él decidió aventarse desde el piso más alto. Fue puesto en un recogedor.

Milímetros IX

Cansado de deslizarse, comenzó a caminar sobre las hojas sólo porque sí. Quizá todo se vea desde un ángulo distinto, decía, pero no necesariamente lo es.





4.1.13

306 (La analogía)

Las analogías son un mecanismo arriesgado como pocos para un escritor. Mientras una metáfora o una imagen individual puede fracasar sin matar del todo el interés del lector (por ser rápidas, pequeñas), si una analogía fracasa todo tu pasaje, capítulo, incluso tu obra entera, es historia. Es una imagen extendida que pretende explicar un aspecto mucho más grande de la existencia, y como tal, el lector debe decidir si está de acuerdo o no con la filosofía del autor. Va más allá de si suena bonito o está escrita con las palabras correctas, cosas que pueden salvar a las metáforas o imágenes aisladas. Una analogía puede estar construida sin defecto alguno, gramático, estilístico, y aun así caer sin vida ante los ojos de un lector. Lo único que se necesita es tocar una mala fibra sensible en él, despertar su escepticismo; y por supuesto, el escritor no puede saber cuáles son las fibras de sus lectores. Quizá tratemos con un autor que sepa de ideologías sociales, pero no conoce a su público individualmente. De este modo proponer una explicación poética, figurativa, para un fenómeno cualquiera resulta peligroso; es una apuesta inevitable. Pero también necesaria.

Digamos que yo propongo un pasillo largo, y en uno de sus extremos hay un débil foco. Su luz sólo llega hasta la mitad del pasillo. Si yo camino del extremo alumbrado al oscuro, cada vez me confundiré más, perderé las nociones del espacio y tropezaré. Si camino en el sentido contrario, a pesar de que la luz sea débil, a pesar de que el pasillo sea el mismo y contenga la misma cantidad de luz en total, mis pasos serán más seguros. No me perderé. Con esta imagen se puede explicar la forma en que los conflictos se ven iluminados y fáciles cuando lo que se hace es ver hacia atrás, recordarlos, mientras que cuando se viven por primera vez somos inútiles ante ellos. Pero no todo mundo tiene que estar de acuerdo conmigo. Alguien habrá leído una analogía similar en una revista, alguno preferirá la forma en que X autor piensa sobre el tema y otro me considerará un melancólico insalvable, pensando que recordar sirve para aprender de tus errores. Yo quedo expuesto como un cínico, pesimista, y mis lectores más soleados no dudarán en rebatirme. Pero vale la pena lanzarse al foso.

Si alguien, o incluso una mayoría de lectores acepta la analogía, no sólo pensarán que alguien piensa como ellos. Se sentirán afirmados en tal creencia, y pensarán --con razón o no-- que el escritor entiende. No en balde una de las mejores cosas que se puede decir sobre un intelectual es que es 'profundo'; a nuestras mejores mentes les exigimos entendimiento, la capacidad de sacarnos del marasmo común, del remolino que caracteriza a la vida mundana. Y un escritor que busque llegar a tales cumbres deberá ser capaz no sólo de sonar bien o acomodar palabras de forma conveniente, sino de proponer nuevos modos de entender el mundo. Las analogías, en ese sentido, son el mejor amigo de un buen escritor, a pesar de sus peligros.