¿Y qué pasó con este pequeño espacio?
La verdad es que necesito reconsiderar las cosas, vivir con un poco menos expectativa. Con menos proyectos de todólogo frustrado que nunca devendrán en nada. Necesito tiempo para mí, para ir al parque, para dibujar y comprar, tal vez, algunas pinturas de oleo. Necesito espacio para encontrar la poesía en lugares que no sean la poesía misma; dejar que las líneas e historias surgan del mundo como por gracia, debido a mi caminar vital, natural, y no a mis torpes intentos de exprimirle cosas. Necesito vivir un poco, porque no entiendo al mundo lo suficiente como para escribir de él. Quisiera que hubiera un modo de decir esto sin sonar como un misántropo de tres pesos, un Nietzsche de banqueta, pero no hay. No comprendo al mundo. No me siento en mi hogar. Mi mayor hogar son los libros, pero quienes viven sólo de libros terminan --cosa terrible-- por no escribir buenos libros. Necesito disfrutar. O averigüar algo que no sé. Algo.
Si por alguna razón escribo, tengan por seguro que lo pondré aquí. No soy un escritor de cuadernos cerrados. Tan sólo les digo que probablemente sea un tiempo mayor al que yo esperaba. Y es que pensé que estaba bloqueado, pero no creo que sea el caso. Creo que sólo me cansé de perseguir un objetivo que no sólo me queda lejos, sino que está en la cima de una cuesta alpina, y que me encuentra demasiado joven, sin calar, aún sin botas para invierno.
Seguiré en Inventario, y estoy preparando un cuento. Uno solo esta vez, paso a paso. Creo que puede ser el mejor que haya hecho. Puede.
Saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario