11.10.14

414 (Un texto del cual no sé qué pensaría Roland Barthes)


Siempre me veo en el espejo antes de escribir algo, sobre todo algo, ehm, ‘creativo’, porque quiero asegurarme de que lo que sale de mis manos al teclado es de algún modo congruente con mis ojos, mi pelo, mis hombros, y el ángulo laxo de mi columna.

Lo estúpido es que nunca sé si lo es o no. No creo saberlo nunca. Los que me leen no me conocen en persona, y los que me conocen saben, quizá, demasiado de mí como para confiar del todo en mis letras. La opacidad banal de mi superficie impide que la vista llegue al fondo. Es difícil entregarse al hechizo impersonal de la palabra cuando se sabe que ésta viene del tipo ese, el de saquito negro, que come quesadillas y se queja de la televisión. Nadie puede mantener un halo de poesía alrededor de sí todo el tiempo. Y menos ante sus amigos. Y menos en la era de la hipercultura pop. Y menos en México (la verdad).

Si un amigo me diera a leer un libro suyo lo único que podría ver en él serían sus huellas digitales, su sudor, aquella vez que me contó sobre un capítulo que se le estaba dificultando mientras tomábamos una cerveza; recordaré el platillo que ordenó mientras leo el capítulo y trataré de encontrar pistas de que hizo caso a mis intervenciones en aquella conversación (las cuales siempre consideraré iluminadoras). Reiré al ver una palabra que mi amigo usa todo el tiempo para hablar de su novia o su celular en el texto, insertada en un pasaje sobre la intertextualidad o James Joyce, y no podré darle un modicum de seriedad al asunto. Al final le diré que "es un libro interesante" y me tomaré una foto con él cuando presente el ejemplar en una librería del FCE, lo cual, a su vez, creará más anécdotas estorbosas que me impedirán leer con claridad su segundo libro. Ad infinitum.

O sea que… ¿qué? Ah, sí. Dos cosas.
1)      No creo que el autor pueda estar muerto del todo, o al menos el célebre ensayo que así lo proclama debería llevar un corolario: “No aplica en caso de que el autor empírico haya ido a la boda de usted, lector, en donde procedió a ponerse muy mal con tres botellas de vino”
2)      Si los conozco y escriben algo, quizá no sea buena idea mostrármelo.

10.8.14

371 (Nuevo look)

Es verde porque quizá no es tan sano vivir revestido de negro todo el tiempo, y porque espero que vuelva a florecer un día.

(ha)

Aprovecho para contarles que estoy bien, aunque no he reverdecido. Es un poco más difícil cambiar las plantillas y las pieles de un cuerpo humano y sus pasajes internos que de un blog. Creo yo porque tenemos, los humanos, un sistema operativo muy pinche. Pero me compre unos lentes nuevos, así que al menos se ha modificado mi interfaz un poco, y todos sabemos que eso es, al final, lo que le importa al usuario. La verdad es que también escribo esto porque quiero ver cómo se ve algo de prosa en este nuevo diseño, siendo que todas las entradas que estaban en la página de inicio son en verso. Es curioso cuánto verso hay aquí cuando lo único que quiero hacer con mi vida es escribir prosa. Pero es canijamente difícil, se los juro. Aparte de escribir bien, que ya está rudo, tienes que hacer que sea interesante. Y si eres yo, también debes convencer a tu cerebro de que sí, la idea que tuviste es suficientemente buena y no un desastre lleno de huecos en la trama que el lector INMEDIATAMENTE notará, tildándote de imbécil por el resto de los tiempos. Es ese último paso en el que siempre fallo. Como propósito de Año a Medio Morir, me retaré a aprender que no debo cerrar todos los círculos que abro en una historia para considerarla completa. Eso sirve bien en los ensayos, pero es una loza muy pesada cuando se busca inventar algo. Aparte creo que, al final, también se trata de que ustedes, los que lean esas hipotéticas historias, pongan de su parte, tengan una línea en blanco en dónde meter sus interpretaciones. No todo tiene que ser como el autor dice; o mejor dicho, el autor no tiene que decirlo todo para que sea así. Espero.

Mañana empiezo otro semestre, por cierto. Espero que alguno de los temas de tesis que he pensado sirva de algo, porque quiero escribir una buena parte estos meses, antes de hacer esa mamada absurda del servicio social. ¿Y lo social cuando me sirve a mí, eh? Pero así es la vida del donnadie en cualquier siglo, supongo; la mano negra del colectivo te saca y te saca cosas del bolso. Te quita tiempo, dinero, espíritu. Pero eso sí, "Hey, al menos ya no te quemamos por hereje, ¡deberías estar agradecido!" Vayan al diablo. Espero terminar todo esto cuanto antes.

17.4.14

GGM

antes de que preguntes
o de que me pregunten

esto no es para t
no realmente
no tanto como es para mí
para entenderme
así como decías que los libros simplemente hay que escribirlos
y ya
para uno y sus amigos
así

¿me preguntarán en años si recuerdo este día?
¿si recuerdo llorar
estar mareado
o hacer piruetas tristes de la mente?
¿será que me pregunten unos nietos
o algunos periodistas yo qué sé
si recuerdo algún fuego de la gente
alguna expresión cálida y poética
que se haya dado en torno a tu partida?
¿cómo les digo con qué cara
que no vi mariposas en el viento
que no vi almas llorosas por la calle
que no ascendiste al cielo sino fuiste
llevado sobre asfalto entre patrullas?
¿cómo les digo aparte todavía
que estaba solo en mi computadora
que así estaban puños de mis amigos
y que vivimos tu partida solos
acompañados sólo desde lejos
mientras comíamos pay de queso
y poníamos un disco en nuestros itunes?
¿cómo les digo que tu era se fue?

quizá sería mejor contarles
que hubo una marcha no planeada
con gente que vestía de blanco
y llevó velas a tu casa
quizá sería mejor contarles
que en ese día como por magia
surgieron miles de magnolias
en una plaza colombiana
quizá sería mejor contarles
quizá sería mejor crearles
un mito verde y luminoso
para acallar las fuerzas grises
del pavimento y alambrado

ya sabes
uno de esos mitos
que tú solías contar tan bien
cosa que me hace sospechar
que tú sabías esta verdad
esa de que es mejor crear
contarle un cuento a nuestros nietos
no por escape temeroso
sino por poder alumbrar
y hacer justicia a ese sentir
que todos llevan en su adentro
y pocos saben bien nombrar

quiero pensar que lo sabías
quiero empezar allí mi mito

9.3.14

¿?

¿Y luego qué?

la llama inerme de las cosas
el ser viciado de la noche
el ser viciado de la tierra
la luz boreal de la palabra
la voz blancuzca del futuro
los pasos recios de los meses
los besos secos de mis labios
la sed intacta de mis dedos
la hostil mirada de los padres
el deslizarse de las letras
la hostil mirada de los otros
el deslizarse de las letras
los no-enemigos de mi facebook
la fiel mirada de los perros
el tope abrupto de las letras
el golpe abrupto en las paredes
la sangre cruda de mis brazos
el bulto enorme de papeles
el nueve-cinco en un ensayo
la taza humeante de canela
el gira y gira de los discos
el nomegusta de mi nombre
la mala leche del gobierno
el ser viciado de la tierra
el deseo rojo de cambiarlo
en marea blanca de palabras
y sin embargo el dique exacto
que las retiene aquí en el craneo

¿Y luego qué?
No, nada, no me crean,
no he dicho nada.

yo todavía no he dicho nada

8.2.14

Ozymandias



por Percy Bysshe Shelley
Texto original: Ozymandias

Conocí un viajero de una tierra antigua
que dijo: "—dos vastas piernas de piedra sin tronco
se alzan en el desierto. Cerca de ellas, en la arena,
casi hundido, yace un rostro destruido cuyo ceño
y labio arrugado y mueca de comando frío
dicen que el escultor bien leyó esas pasiones
que más han vivido, grabadas en la piedra muerta,
que la mano que las calcó y el corazón que las creó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
'Mi nombre es Ozymandias, Rey de Reyes:
vean mis obras, oh poderosos, y teman!'
Nada más sobrevive: alrededor del deterioro
de esa ruina colosal, inacabables y desnudas,
lisas arenas solitarias se extienden lejos, lejos."

3.2.14

Oda



Hay veces, y son más de las deseables, creo,
en que pienso que no hay más poema
que la noche y su silencio.

Y no es porque sea bello
   (que lo es)
Y no es por sonar cursi
   (que lo suena)

Más bien ese silencio, sus estrellas,
hablan terribles del pasar y el irse —
hablan de cómo hay luz,
pero no dura,
y hablan de cómo hay voces
que se callan.

Todo se calla, siempre.
Todo se apaga, siempre.

Estos momentos que vivimos
mueren cual velas en un frasco,
y a cada instante de vigilia
siempre le sigue un parpadeo
   (pequeña noche viva)
hasta que al fin se cierra el teatro
y cae la noche de verdad.

Y no es por sonar triste
   (que lo sueno)
Y no es porque sea bello
   (que lo es)

Más bien aquella muerte a que camino
me sabe a eternidad en un gran cielo
donde ya no habrá luz
y no habrá velas,
donde la gente duerme
sin ronquidos.

Los días se acaban, siempre.
La noche gana, siempre.

6.1.14

Madrigal II

por William Drummond of Hawthornden
Texto original: Madrigal II



Esta vida, que parece bella,
es como una burbuja echada al aire
por el aliento de niños traviesos
que la persiguen por doquiera,
y luchan por ver quién la mueve más y se la queda:
y aunque a veces pareciera, en fuerza propia,
quedarse quieta cual ojo dorado
y firme coronar la altura hueca,
es sólo por ser tan ligera.
Mas no le dura mucho esa apariencia;
   pues hasta en su belleza basta un soplo
   para que, como vino, se disuelva.

---o---
Gracias a Adriana por sus lindos encargos.