Por siempre estamos
desapareciendo,
siempre ocultándonos
entre la bruma,
deshilvanados o
extinguidos o raídos
por animales de
algún bosque infausto.
A cada día nos vamos
yendo de otro sitio,
de otro relato o del
recuerdo de alguien más,
emborronados o
exiliados u olvidados
por amigos que
hicimos en tierras perdidas.
Y así quedamos poco
a poco recubiertos
del musgo y de la
herrumbre de lo que no es,
de lo que fue pero
que ya no importa,
hechos secretos otra
vez unos de otros
hasta perder los
rostros la definición,
bestias extrañas de pasados
incompletos
que hora con hora trocan
más ajenos,
petrificados como
efigies sumergidas
bajo de un lago que
se ve en un mapa
pero que ya no se
visita nunca.
Interesante; aunque algunas comas están de más por la versificación.
ResponderEliminar