Bueno, eso es un decir. Pueden ser tres horas o
pueden ser menos, dependiendo de las distracciones. ¿Qué distracciones? Las de
siempre, las redes sociales, la música, los eternos etcéteras de la vida
adolescente contemporánea. Eso es descontando los pequeños segundos de tensión
en que corrigo corrijo un error ortográfico o de estilo. Me gustaría
tener el manual de todas las reglas tatuado en las neuronas, pero no, sólo
tengo una versión intermedia para defenderme. Eso y un mouse defectuoso, que a
veces no selecciona el texto que quiero y en otras lo convierte en mayúscula
sin mi albedrío. Ahí está; ya van dos veces que me sorprendo tomando el mouse
para ir a checar Facebook. ¿Qué diablos está mal en el mundo? ¿Qué está mal
conmigo? Todos se fueron a dormir —casi— y yo todavía tengo la inquietud, el
prurito, no, la osadía de poner mi
vista allí cuando debería ver hacia adentro. Ver hacia adentro, para poder
excavar alguna historia que lleve cargando sin saberlo. Veamos, ¿qué hay para
escribir hoy?
Esperen, tengo que poner sangría y márgenes en
el documento. Si no lo hago los párrafos serán un desastre, uno verdadero. Una
revoltura imperdonable como la que un tsunami causa sobre los hogares de paja
asiáticos. Nunca podría diferenciarlos unos de otros, leer se me haría
complicado, la entonación se me iría volando, rebelde, hacía páramos indebidos,
y el texto perdería su virtud. Bueno, hecho está, a lo siguiente. Times new
roman me parece bien por ahora, supongo. No sé, por un lado es muy elegante,
pero por el otro… todo mundo escribe en ella. Pero ya he tratado de adaptarme a
otra letra y simplemente no funciona, la sensación es artificial y pretenciosa.
Verdana es demasiado tosca, Courier demasiado [niño rico que escribe en
Starbucks]osa e Impact simplemente ridícula. Además, ya me hacen usar Arial para
los trabajos de la escuela. Que fastidio, ahora hasta la tipografía me sabe a
ensayos mal investigados. Quizá podría buscar otra; una que nunca haya usado.
Ok, intentemos con el título.
La carroza
del océano
Eso es
estúpido, ¿cómo esperan que alguien vea eso? Parece la línea de un
electrocardiograma, con un demonio.
La carroza del océano
No del
todo mal, pero juraría que había mayúsculas en algún sitio.
La carroza del océano
Dime que
estás bromeando, Dios. Dímelo. ¿No? Está bien, no lo esperaba, nunca respondes
mis preguntas de todos modos. Pero hay límites, ¿sabes? Y los estás cruzando.
Agh…
No,
Times está mucho mejor. Suave, sobria, segura y sa—maldita sea, el perro se
despertó. No es posible que me haya escuchado, sólo me moví en la silla un
poco. Hace una semana traje visitas y nunca se dio cuenta hasta que estuvieron
en sus narices. Es absurdo, el universo no debería darle la capacidad de soñar
a seres que no pueden soportarla. Yo nunca me he despertado a media noche
gritando. Tengo dignidad. Bueno, al menos la aparento muy bien, o eso me han
dicho.