11.7.12

Tres Horas


Bueno, eso es un decir. Pueden ser tres horas o pueden ser menos, dependiendo de las distracciones. ¿Qué distracciones? Las de siempre, las redes sociales, la música, los eternos etcéteras de la vida adolescente contemporánea. Eso es descontando los pequeños segundos de tensión en que corrigo corrijo un error ortográfico o de estilo. Me gustaría tener el manual de todas las reglas tatuado en las neuronas, pero no, sólo tengo una versión intermedia para defenderme. Eso y un mouse defectuoso, que a veces no selecciona el texto que quiero y en otras lo convierte en mayúscula sin mi albedrío. Ahí está; ya van dos veces que me sorprendo tomando el mouse para ir a checar Facebook. ¿Qué diablos está mal en el mundo? ¿Qué está mal conmigo? Todos se fueron a dormir —casi— y yo todavía tengo la inquietud, el prurito, no, la osadía de poner mi vista allí cuando debería ver hacia adentro. Ver hacia adentro, para poder excavar alguna historia que lleve cargando sin saberlo. Veamos, ¿qué hay para escribir hoy?

Esperen, tengo que poner sangría y márgenes en el documento. Si no lo hago los párrafos serán un desastre, uno verdadero. Una revoltura imperdonable como la que un tsunami causa sobre los hogares de paja asiáticos. Nunca podría diferenciarlos unos de otros, leer se me haría complicado, la entonación se me iría volando, rebelde, hacía páramos indebidos, y el texto perdería su virtud. Bueno, hecho está, a lo siguiente. Times new roman me parece bien por ahora, supongo. No sé, por un lado es muy elegante, pero por el otro… todo mundo escribe en ella. Pero ya he tratado de adaptarme a otra letra y simplemente no funciona, la sensación es artificial y pretenciosa. Verdana es demasiado tosca, Courier demasiado [niño rico que escribe en Starbucks]osa e Impact simplemente ridícula. Además, ya me hacen usar Arial para los trabajos de la escuela. Que fastidio, ahora hasta la tipografía me sabe a ensayos mal investigados. Quizá podría buscar otra; una que nunca haya usado. Ok, intentemos con el título.


La carroza del océano
Eso es estúpido, ¿cómo esperan que alguien vea eso? Parece la línea de un electrocardiograma, con un demonio.

La carroza del océano
No del todo mal, pero juraría que había mayúsculas en algún sitio.

La carroza del océano
Dime que estás bromeando, Dios. Dímelo. ¿No? Está bien, no lo esperaba, nunca respondes mis preguntas de todos modos. Pero hay límites, ¿sabes? Y los estás cruzando.

Agh…

No, Times está mucho mejor. Suave, sobria, segura y sa—maldita sea, el perro se despertó. No es posible que me haya escuchado, sólo me moví en la silla un poco. Hace una semana traje visitas y nunca se dio cuenta hasta que estuvieron en sus narices. Es absurdo, el universo no debería darle la capacidad de soñar a seres que no pueden soportarla. Yo nunca me he despertado a media noche gritando. Tengo dignidad. Bueno, al menos la aparento muy bien, o eso me han dicho.

24.6.12

Milímetros: sexta entrega


Migración

Los glaciares se derretían. Los osos vinieron a vivir en nuestros lienzos blancos.

Palabras

Le confesó a su enemigo que no creía en los cuentos de hadas. El otro corrió a comprar manzanas.


Unión II

Inspirados por la valentía del clip, los ganchos dejaron caer las prendas al unísono. Las madres perdieron la cabeza, y los adolescentes siguieron tan campantes.

En busca de aforismos

Mientras esperaba, bajo la lluvia, que su madre lo recogiera de la escuela, comprendió que el primer paso hacia la madurez era dejar de creer la palabra de los adultos.

Desengaño

Amó los trenes toda su vida, hasta ese día fatídico en que se mudó al lado de la estación.

Raíz de la enemistad/¿Persianas VI?

—¿De nuevo tejiendo, madre?
—Si no lo reconstruyo, no podremos dormir.
—Pero no entien—
—Yo tampoco, hijo. En todos mis años nunca he visto una araña tirar un mosquitero humano.

Cuestión

—Hermano, Dios tiene un millón de ojos.
—Pero no parece tener manos hábiles, padre…

Extremos

Mientras colgaba las llaves, cayó en cuenta de que el ganchillo estaba sujeto a la pared que estaba sujeta al edificio que estaba sujeto a los suelos que estaban sujetos al planeta que estaba sujeto a la gravedad que estaba sujeta a ¿?
Entonces quiso volar.

Granada

Cuando se trata de la sangre de granada, a nadie le importa ser vampiro.

Lingüístico II

—¿¿¿¿Crees que soy insegura????

Destino

La tijera se sentía deprimida siempre. La engrapadora, el pegamento, los lápices, todos ellos creaban y unían cosas. Vaya, hasta el borrador y el sacapuntas servían para dar oportunidades nuevas. Sólo ella destruía. Desolada, fue al borde del escritorio a quitarse la vida, pero cayó en un cajón abierto. Con veinte pares de navajas.

Catalejo

Si el catalejo de los conquistadores hubiera podido ver hacia el futuro, las carabelas habrían dado media vuelta, y nosotros hablaríamos náhuatl.

Interpretación

El poeta se revolcó en la tumba cuando supo de la edición ‘crítica’ de sus poemas. Se dice que en los plenilunios un eco retumba: ¡A mí sólo me gustaban las flores, maldita sea!

Fogata

De pronto quiso dar más calor, y más luz. Llegar a más gente, iluminar sus caminos. Hacer que todos durmieran tranquilos en la noche más oscura. La patrulla forestal la detuvo, después de 30 hectáreas.

Milímetros VI

Los fantasmas acaecieron, pero sólo para escoltarlo dócilmente a través de la noche y las rocas. Quizá su presencia sea oscura, decía, pero eso no significa que sean mis enemigos.

17.6.12

694 (?)


( Trato de enarbolarlos,
tratarlos con cuidado,
pero no hay caso,
mis versos siem
pre se
r o m p e n .


Hoy, los ventanales
no dicen nada,
no hablan de amor ni de odio
ni de la tranquilidad dulce
de un bosque húmedo.
Sólo son vidrio
vacío, transparente,
de colores fantasiosos
que sólo transmiten mentira
y cosas temporales
que se evaporan ante la vista.
Sólo son cosas
tan frías, tan distantes,
tan inútiles
que casi parecen mis ojos
cuando fallo. )

Tengo miedo. Siempre que hay un día tan lluvioso y tan gris, no veo la forma de que pueda amanecer de nuevo. Lo sé, es ilógico, ¿pero qué quieren? Uno es apocalíptico. No he leído, ni escrito ni casi hablado hoy. Mi ventana me deprime tanto que corrí la persiana desde las 12 del día. Espero que haya sol mañana, como dice la cancioncilla esa. Y espero no volver a tirarlo de su pedestal. Tal parece que en cuanto abro la boca sólo suelto dagas hacia todas direcciones. Y es extraño, porque no me considero una mala persona. Quizá ese es el problema. Si me considerara tal, al menos sabría a qué atenerme y tendría más cuidado. Pero no, en mi fuero interno siempre creo ser más bien bueno, y eso me hace actuar con una ingenuidad terrible. Hay veces en que hablo con las palabras correctas y expreso esa “bondad”, por pequeña que sea, de forma coherente; hasta dulce. Pero eso no importa, porque a los cinco minutos he vuelto a acuchillar algo con una daga.

No sé qué hacer con la escuela. Estoy harto de ser promedio. No quiero arañar lo que pueda de los libros y sacar 8 toda la maldita vida. Sé que soy mejor que eso. Pero lo que se pide no es lo que puedo dar. Te va desgastando; que te regresen papeles en los que pusiste esfuerzo —si bien en cantidades distintas— siempre con un “demasiado críptico”, un “necesitas más citas” o un “no entiendo el punto al que quieres llegar.” Te va desgastando que personitas cuya inteligencia es tan normal que podrías volarles los sesos sólo con verlos fijamente consigan la misma calificación que tú; o que personas cuya redacción asemeja a un hámster pataleando en un teclado logren mejores notas porque “el trabajo está bien justificado” (lo cual significa, claro, 3 cuartillas enteras de citas). El primer cuento que puse en este sitio, En Glacial Murmullo, está escrito en un cuaderno, y toma aproximadamente 5 cuartillas. Pueden leerlo, pero si no quieren, se los resumo. Río, río, río, cascada. No sé si alguien que escribe algo así —aunque he cambiado bastante desde entonces— pueda ser eficiente como analista/ensayista. Pensé que sí, pensé que lo había hecho bien, pero aparentemente soy sólo uno del montón.

Bueno, no tengo nada más que decir. Si alguien ve al sol, díganle que se aparezca de una vez, porque no es gracioso.

9.6.12

A Break (en la ocasión del fin semestral segundo)

Para todos los de la generación. Sí, todos.
En especial a algunos y a pesar de varios.

Ahora que hemos aprendido
de Chaucer y sus peregrinos,
de Spenser y sus descalabros,
de Wyatt y sus desatinos,
ahora que hemos descubierto
vías quaderna y appia juntas,
a Elizabeth y marabuntas
de sus courtiers sacrosantos,
ahora que hemos desvivido
nuestras vidas en ensayos,
nuestros ojos en lecturas
de poesía mala y de teatro,
ahora que sabemos todos
quien es Plath y quien es Surrey,
dónde está Constantinopla
y hasta el origen del curry,
ahora que hemos destinado
horas al estudio insano
de historias que son historias
y muy poco más que eso,
ahora que hemos atrancado
nuestras puertas por la noche
y ordenar nuestras ideas
u ordenar bibliografías,
ahora que hemos difamado
a Hamlet (no lo suficiente),
y apilado en nuestra mente
más de diez versos de Auden,
ahora que hemos entendido
las metáforas de Lorca
o incluso actuado una obra
ante un público expectante,
quizá sea el tiempo adecuado
de regresar al espacio
más vacío, más sosegado,
de nuestro ocio irreverente.