31.3.12

Ventanales Num. 1


Como siempre, las llanuras yacen quietas,
y se mecen sus cabellos de concreto.
Las luciérnagas del tiempo zumban rojas
en sus jaulas de cristal y terso encierro.

Como siempre, la nostalgia de pasturas
se desborda del televisor insomne.
Y la noche como feroz cuervo hambriento
pasa el ala sobre la ciudad inerme.

Digo inerme aunque es muy claro que no duerme,
tiene demasiado frío para intentarlo
sin más sábana que casas y locales.

Autos rondan por las calles como lobos;
bajo estrellas cada vez con más olvido,
mas por eso cada noche más brillantes.

26.3.12

maíz

por Jan Wagner
Texto Original: mais

es un campo, en donde tú te pierdes
al jugar, mientras las sombras caen largas,
y hectáreas y leguas
de campo, de viento, de campo

te separan de casa.
hojas crujen -- como cartas
barajadas. luego entre cúmulos de estrellas
una nueva imagen: el conejo enganchado.

tú duermes, hecho ovillo como un animal.
es una mañana, cuando el sol
te encuentra con el cráneo abierto

de sed. sobre ti
a metros de altura, mutando la forma,
sonríen, sus hocicos de dientes dorados.

20.3.12

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

por Walt Whitman
Texto Original: O Captain! My Captain!

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! El viaje ha terminado;
el barco todo ha soportado, y el premio hemos ganado;
el puerto se acerca, escucho campanas, la gente se emociona,
mientras observan la dura quilla, la gris nave atrevida:
Pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh las sangrantes gotas rojas,
en la cubierta donde él yace,
caído, frío y muerto.

¡Oh Capitan! ¡Mi Capitán! levántate y escucha;
¡arriba! —por tí se iza la bandera —por tí tocan las cornetas;
para tí ramilletes y coronas —por tí las multitudes;
por ti ellos claman, masa oscilante , con sus rostros expectantes.
¡Aquí, Capitán! ¡Querido padre!
Un brazo bajo tu cabeza;
es sólo un sueño que sobre cubierta has
caído, frío y muerto.

Mi Capitán no responde, labios lívidos y quietos;
mi padre no siente mi brazo, ya sin pulso ni deseos;
el barco ha anclado sano y salvo, su viaje ha concluido;
de lugar temible ha salido avante, botín ha conseguido;
¡exultan oh muelles! ¡resuenan oh campanas!
Mas yo, con paso dolido,
camino la cubierta donde yace mi Capitán,
caído, frío y muerto.

16.3.12

Milímetros (Cuarta Entrega)


De Porque no ha Habido Microcuentos en los Últimos Días

Salió de su prisión, tras esas penosas noches. Sin  embargo, inmediatamente, supo que debía volver. Había dejado su mente en el pozo.

Plesiosauro

El meteoro había cubierto el sol con ceniza y no quedaba tiempo. Deseó, por un momento, haber vivido en tierra firme para dejar una huella eterna. Arena le cubrió los ojos.

Castillo de Naipes

Desde pequeño le dijeron que era rey. No comprendió cómo fue que la caída del hacha sobre su cabeza no se detuvo ante sus palabras.

Arcoíris

Si tan sólo pudiera estar arriba alguna vez, pensaba el púrpura. Su hermano rojo ni siquiera podía oírlo.

Relojes II

Era medio día y la oscuridad aún reinaba. No había lluvia, pero se escuchaba un golpeteo en el suelo. Eran los suicidas precipitándose.

Agorafobia

Corrió desesperado hacia la concha, porque sentía que se lo tragaba el mar. Allá afuera había tiburones, y eso no lo dejaba vivir. Cerró la puerta y prendió el televisor.

Engaño II

Dicen que no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo, pero en realidad este cuento trata de una princesa.

12.3.12

Invictus


por W. E. Henley
Texto Original: Invictus

Fuera de la noche que me cubre,
negro como el pozo polo a polo,
agradezco a cuantos dioses deba
por mi alma inconquistable.

En la fuerte garra de este mundo
nunca he yo gemido ni llorado.
Bajo los duros golpes del azar
mi frente sangra, pero nunca bajo.

Afuera de este sitio, ira y llanto,
acechan los horrores de la sombra.
Y aun así la amenaza de los años
me encuentra, y lo hará siempre, sosegado.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
o cuán feroces mis acusadores.
Yo soy el amo de mi destino,
yo soy el capitán de mi alma.

10.3.12

Noche Defragmentada

3 - Estoy sentado en la banca de piedra. La celda, estrecha y tan ventilada como una mina de carbón, yace a oscuras en el sótano. No quiero llamar a esto un calabozo. La palabra me trae ecos medievales, tortuosos. Yo, en cambio, confío en que todo pase con rapidez y determinación. Sin dolor sería mucho pedir, pero al menos espero que no me descoyunten los huesos en un potro, como hacían hace algunos años. Lo que quiero es precisión. Que no se anden con rodeos. Una pinza arrancando de mi carne la espina llamada vida. Nada más.

5 – Así que esto es el vacío, me digo. No sólo el presente, tan insignificante y tan aciago, sino todos los días anteriores. Thomas los ha echado por la borda. Nunca quise creer, aún cuando la gente comenzó a desaparecer a su conveniencia. Tal vez debí mandar a alguien a que inspeccionara su casa y el muelle, después de todo. Dormito a ratos. Inconstante.

11 – Me conducen al patio, ante las estrellas quienes poco a poco regresan a su letargo diurno. El grillete lastima, pero no es momento de quejas. ¿De qué es momento? ¿De callar, de ser solemne? Desde el principio todos abotagan tu visión con esa idea de la “muerte heroica”. Aceptar y resistir hasta el final. Pero me cala la inquietud de una pregunta. En la hora última, ¿no deberíamos mostrarnos más desnudos que nunca? No lo sé. Aún así, pensando esto, seguiré callando y resistiendo. No quisiera ser inadecuado.

4 – Los guardias me han dicho, tímidos, que el mismo Thomas ha firmado el acta. Más que sorprenderme su falta de compasión (cosa que comprendí desde que se presentó en mi casa con ocho hombres para apresarme), me extraño de la humanidad en general. Ahora cada uno tiene un nombre propio. El pueblo, la sangre, ya no significan nada.

7 – Aceptar. Sí, claro. El tiempo se encuentra acorralado; las horas se dirigen a un único punto final. Y el capellán me pide que acepte. Acepto la derrota, y mi estupidez. No acepto la muerte. Para empezar, le digo, ni siquiera la conozco. Él encuentra la conversación muy ríspida y se marcha, excusándose con no sé qué cosa. Todos se marchan cuando la situación apremia. Quizá fui rudo. Pero es su culpa, pienso. Aceptar el fin del mundo, aceptar la hecatombe de los tiempos. Que no sea ridículo.

2.3.12

050 (La Entrada 50)

Nos ha tomado bastante tiempo llegar aquí. Poco más de dos años, aproximadamente. Pero la verdad es que a menudo no tengo mucho que decir. Ni siquiera fantasías que escribir, apartándome de mi mismo. El estado actual de dvx como espacio es indeciso. Estoy ahogado por muchas cosas, y aunque no he dejado de escribir, es difícil sentir determinación o ilusión. Tengo un par de novelas cortas en la banda transportadora, sin poder avanzar. Y miles de buenos cuentos desperdiciados.

El estado de dvx como persona es aun más dudoso. Estoy cansado, la mayoría del tiempo sólo deseo dormir y olvidarme de todo. Si supiera que nadie me requiere o que soy por completo inútil, me tiraría a un foso ahora mismo. O por lo menos no me resistiría. Sin embargo, sí soy requerido, por varia gente. E incluso, por mí mismo. No puedo huir tan fácil. No puedo irme sin dejar una marca, para siempre, y por eso hoy tengo tanto miedo. Hoy tengo que dejar algo atrás, con el objetivo incompleto. Sé que si me arrepiento y regreso, me volveré sal como la esposa de Lot. Y aun así, es tan difícil. No me gusta dejar las cosas atrás; los cambios me aterran. Y como me han dicho varias veces, no tengo el carácter para enfrentarlos con dureza. Me doblo, lloro. No soy el alma de la fiesta, nunca voy a serlo. Sólo espero sobrevivir para ver un mañana que tenga color.

Ademas, creo que estoy enfermo, o por lo menos muy extraño. Mis sueños se están saliendo de control, llegando a territorios de un horror que nunca había sentido. No hay monstruos ni nada por el estilo. Es mucho más simple y primario, algo que deja de lado el imaginario de un cuento de terror. Son zumbidos en la cabeza, es no saber si estoy dormido y soñando o despierto y paralizado, son ecos de voces innombrables atrapadas en mi cráneo. Ayer noté una bolita en mi cuello y creo que tendré que ir al médico, porque los ganglios que se inflaman por una simple gripa no suelen estar en esa zona. Tengo mucho miedo. Aunque eso no es novedad.