La gente en
silencio,
el pueblo en
silencio,
las nubes, la cal y
el cemento
en silencio.
Las aves no cantan
ni azotan sus
jaulas.
Paradas, sin alas,
mirando
en silencio.
La vida no es grata
y la muerte no mata
veloz como dicen en
los
funerales.
Se extiende en el
tiempo,
te espera, te caza,
se esmera y oculta
el cuchillo
de plata.
Dinero que viene,
pendientes que
pasan,
las manos quedando
de tinta
manchadas.
Banderas ondeantes,
de bravos colores,
con cruces y
estrellas que no
dicen nada.
Son sólo quimeras
y símbolos vanos,
afuera en las
calles y abajo
en los campos
no hay nadie
alabando
nuestras
libertades.
Hay bajos susurros,
secretos
y pena.
El sol siempre
brilla
tras velos de
sombra,
y la ingrata
cortina conjura
y engaña.
Vivimos de vidas
blandas y
planeadas,
bebiendo de un pozo
que
no tiene agua.
La cal y el
cemento,
las nubes y el
pueblo,
la gente, la luz y
hasta el alma
en silencio.
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