Tamaño
del archivo: 19 gigabytes
hasta
ahora,
mas
el archivo crece, es vivo,
va
hacia arriba como viña
buscando
llegar al sitio—
¿a
dónde?— al sitio—
no
preguntes por el sitio—
lo
sabrás cuando te llegue.
¿Qué más quieres?,
me dijeron,
todos dicen que eres “bueno”.
Quiero
un mar privado y tibio—
quiero
ser dorado en bronce
y
exhibido en trece plazas—
quiero
que mi nombre sea,
signifique,
para alguien
que
no tenga obligaciones
de
decirme que me ama—
quiero
todo, santo y vano,
quiero
que mi nombre sea.
No respondes la pregunta.
¿Qué
pregunta va primero?
¿Qué
buscas en mis adentros?
Yo
no tengo las respuestas—
mis
brazos son como signos
de
interrogación curvados—
mi
cabello es vil maraña
y
mis dedos como guiones
que
nunca definen nada,
sólo
alargan las preguntas
y
eternizan la agonía—
mi
cabeza es sólo un punto
sin
argumentos internos—
no
comprendo no comprendo
cómo
podría responderte,
yo,
pregunta alguna, siendo
mi
cerebro un nido —no—
más
bien revoloteo.
Ideas lúcidas,
dijeron,
pero desorganizadas.
¿Qué
más puedo?
¿QUÉ
MÁS PUEDO?
Todo
adentro es un zumbido—
todo
adentro es cuestionable—
mirar
hacia mis ideas es
ver
el fondo de un río—
rocas
bellas, casi gemas,
escondidas
en guijarros,
entre
piedras, entre fangos—
rocas
bellas disfrazadas
de
terrones enlodados—
rocas
áureas provenientes
de
otros lados, imposibles,
que
no tienen ningún caso
pero
están, inevitables,
confundiendo
mi paisaje
y
engañando mi sentido—
valen
nada pero pienso
que
pudieran valer algo—
me
engatusan, me desfalcan
con
brillo tornasolado.
Y
ya no quiero seguir aquí, y sigo.
Ya
no quiero vivir de letras, sigo.
Ya
no quiero vivir ficciones, sigo.
Ya
no quiero mis convicciones, finjo.
Ya
no quiero nadar en datos, nado.
Ya
no quiero explotar en llanto, lloro.
Ya
no quiero golpear el muro, pego.
Ya
no quiero vivir mi cuerpo, duermo.
¿Y
a mí qué diablos me importa tu maldito palimpsesto?
¿Yo
qué gano, Luz Aurora, Baudrillard, Genette, Poe, Eco?
El
fin diegético de mi personaje no es el ser percibido por la audiencia como un
pedante anti-héroe que recuerda el patetismo en Dostoyevski o en Confederacy of Dunces.
El
fin diegético de mi personaje no es el ser usado por la voz narrativa como un
testigo de los Gatsbys, de los Kurtz, de los Ulises, sin contribuir un ápice al
desarrollo de la trama.
El
fin diegético de mi personaje no es servir al lector como negativo exempla del
orgullo desenfrenado, como ocurría en las fábulas y en la Iberia medieval.
El
fin diegético de mi personaje no es contribuir por siempre a una
interesantísima polifonía Bajtiniana que nadie escucha, ni lee, ni tiene en
mente siquiera.
El
fin diegético de mi personaje no es diegético, no soy, no, no soy diegético,
entiéndelo, no tengo márgenes, no te- no tengo.
La
verdad es que no sé qué clase de vida quiero—
Volar
me parecería pálido revés de Hitchcock,
derribar
muros sería releer de nuevo a Hobsbawm,
trascender
a la otra vida cual novela de Alice Sebold
o
pasar inadvertido como el velado Extranjero.
A
veces canto porque otros ya dijeron todo—
I wish it was the sixties, I wish we could be happy—
It’s a terrible love and I’m walking with spiders—
And the meteorite is the source of the light—
I will surprise you sometimes, I’ll come around—
I’m gonna carry you in, in my head, in my heart, in my soul—
In two more years, my sweetheart, we will see another view—
And I’m smaller than the smallest fireball—
I’m not your friend, I’m not your lover, I’m not your family,
Yeah.
Otros
dicen cosas, cosas,
interminables
cosas
que
se yerguen orgullosas
desde
páginas mohosas.
Otros
dicen que—
Todas
las familias felices son todas iguales, pero las infelices sufren de un modo
único—
Los
personajes planos nunca sorprenden, pero pueden redondearse de pronto en Jane
Austen—
No
somos santos, pero hemos mantenido nuestra cita y pocos pueden decir lo mismo—
Así
seguimos, botes contra la corriente, empujados sin cesar hacia el pasado—
El
aliento de Dios era también el de él aunque pasara de hombre a hombre por los
siglos de los siglos—
Los
cuerpos cálidos brillan juntos en la sombra, la mano se mueve al centro de la
carne, la piel tiembla en alegría—
Quince
millones de hombres trabajaban en la capital inmensa—
Y
dicen que
Todo
esto sucedió, más o menos—
Y
yo les creo; creo.
Error
404—
no
me encuentro, no te encuentro—
¿Dónde
estamos, dónde estamos
en
el mar de referencias—
reverencias—remanencias?
¿Y
podremos encontrarnos
en
la corriente turbada
yo
y el mundo, y abrazarnos
con
verdad y con temor
hasta
que el tiempo nos trague?
¿Podremos
tocar el fondo,
ver
el lecho de las cosas?
¿O
es que el lecho es sólo esto,
esta
cruda garra inmunda
del
buitre de la pregunta?
¿Este saber todo a medias
y saber que no hay más todo?
Descargar
se hace imposible—
el
archivo es demasiado—
de
información demasiado—
Error
404—
error
de conocimiento—
de
cupo rebasamiento—
todo
afuera y todo adentro—