Los veo creciendo, a
todos.
Convirtiéndose en
mascaradas fatuas
de los seres puros
que una vez fueron.
Los veo extinguiendo, con
este año,
algunos de los últimos
destellos
de juventud libre
que guardaban sus pechos.
Los veo volando al sur
con la parvada, cantando
la misma melodía a coro.
Sin mirar abajo
a quienes olvidan.
Los veo absortos en
felicidades falsas,
en abrigos de pieles,
alejados del susurro
de lo que es naturaleza.
Los veo acodados al fuego,
sonriendo.
Jingle bells, jingle
bells.
Y cada vez parecen más
ellos que ustedes.
Mi deseo, bajo luces de
bengala,
es simple. Que mi visión
no sea claridad.
Que la vida me conceda
estar ciego.
Sólo la voz idiota del
temor a un mundo
que se mueve.
Dios mío, espero estar
ciego.
Sólo la soledad que habla
de más;
la palabra nublada del
vencido.
Espero que todo sea
fantasía,
y mañana sean
ustedes mismos.
Luces rojas, luces verdes,
cantando al unísono armonías
que hablan
de hermandad y de otras
cosas,
que no son nada más
que un sueño.
Otro deseo, ante cohetes
esplendidos
que entran por la ventana.
Sean corazones guarecidos
de la lluvia.
Vean la esencia del cariño
y aspiren hondo.
Los veo, con todas sus
mentiras ciertas
que hacen de mí el
mentiroso.
Dios mío, déjame que esté
ciego,
para cantar de nuevo
merry christmas.
24/12/11
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