Ante todo, guardaré
la calma,
y el
silencio que juro ante todos.
Dejaré que
las nubes se aclaren,
abriendo tenue
vado,
para
nosotros.
Ante todo,
guardaré palabras,
indiscreción
impropia que delata todo.
Me
encerraré en cajones, en tus ojos,
diciendo
con mirada
lo
prohibido.
Aún
silenciosos somos suficiente,
ya sólo en
el abrazo de quien ama,
en el roce
del brazo, en la utopía
que se crea
en mi, cada
madrugada.
Aún en
penumbra somos la centella,
cubiertos
por la manta negra, del
mundo, de
todo, de ellos;
tu sed que
se sacia tan sólo
en mi
hambre.
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